EL MIEDO

Una mano helada, de piel áspera y viscosa, se desliza bajo mis sábanas. Lentamente. Noto el temblor de la tela bajo la que me escondo, y que me protege de la nada. Siento el frío acercarse, lo percibo antes de que los dedos lleguen si quiera a rozarme. Está ahí.