Estar a salvo…

Esta foto es del pasado verano, cuando todavía creíamos que ya estábamos (casi) a salvo. Fue un buen día. Caminamos mucho, metimos los pies en el agua, nos adormilamos sobre la hierba.


Este párrafo (que contiene todas las mejores frases del mundo):

No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón. No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque soy diferente. No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira.

Es de Clarice Lispector (¿quién si no escribía algo así?).


Gabriel García Márquez no podía escribir si no tenía sobre el escritorio una flor amarilla. Solo cuando la tenía, se descalzaba y, entonces sí, la escritura fluía cual manantial.


Como Lispector, yo tampoco quiero fórmulas ciertas, ni ser igual, ni amar por la mitad. Quiero que sea verano, volver a meter los pies en ese lago, creer que estamos a salvo, encontrar mi flor amarilla.

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