Mika, un retrovisor y tres maletas.

En la radio suena Mika. Canta: «Intento ser como Grace Kelly. Pero todos sus aspectos eran demasiado tristes.»

Las maletas están listas. Ya no me esmero como años atrás, con las maletas digo. No lo hago porque sé que siempre termino por olvidar algo importante y por cargar con algo que no necesito, supongo que un poco así es la vida. Ahora en mi maleta hay cosas de otras personas, mezcladas con las mías. Y me gusta que así sea. Exactamente eso es la vida, también.

El retrovisor está sucio y el sol hace que parezca demasiado rubia. Mika insiste con Grace Kelly, «¿por qué no te gusto?», se pregunta en la canción. Pienso que la foto no quedará bien, se verán esas manchas de polvo y barro seco que hay en el espejo. Detrás de las manchas, mis ganas de arrancar el coche.

Mika sigue: «¿Soy demasiado sucio? ¿Soy demasiado coqueto? ¿Me gusta lo que te gusta a ti?».

Siempre andamos buscándonos a nosotros mismos: en los libros, en los viajes, en las canciones, en los espejos retrovisores. Lo difícil, creo, será encontrarnos.

Dice Cristina Rivera que «cuando tenemos suerte, los viajes nos cambian». Y supongo que ese es el motivo por el que no nos encontramos con facilidad, porque con suerte, nunca somos los mismos.

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