SIETE PENSAMIENTOS (BREVES)

*Que termina el año y no nos apetece mucho echar la vista atrás y hacer balance. Pero tampoco sé en qué medida nos apetece mirar hacia delante. Y ahí nos encontramos, en medio de la nada, y con la melodía de Un año más de Mecano murmurando en nuestras cabezas.

*Escribió María Gaínza que la felicidad solo le interesa al que la experimenta: a nadie le importa la felicidad ajena. Tengo una amiga que no mira la televisión el día de la Lotería, ni los dos o tres días siguientes. No soporta ver a esa gente brincando, llorando de alegría y fabulando lo bien que le va a ir la vida a partir de ahora. Porque, como dice ella, esa felicidad no la salvará de pagar su hipoteca a final de mes o de evitar la enfermedad de sus seres queridos (porque la felicidad de un ser amado es siempre propia). Supongo que es lo que dice Gaínza: la felicidad ajena es difícil de soportar, la felicidad verdaderamente interesante es solo aquella que podermos experimentar.

*Llevo varios años escribiendo la carta a los reyes magos. Esa escritura, que roza lo irreal, lo onírico, no es tan sencilla como parece. Las que escriben mis hijos, en cambio, tienen un infinito valor literario.

*El otro día leí un artículo en el que un escritor decía (citando a otro escritor) que si piensas en un tema más de tres veces a la semana tienes que escribir sobre él.

*Antes de ver cualquier película de Woody Allen siento cierto remordimiento moral. Pero tras los tres o cuatro minutos iniciales se me pasa. Con Annie Hall me ocurre exactamente en la primera escena, ya saben:

«¿Conocen este chiste? Dos señoras de edad están en un hotel de alta montaña y dice una:

—Vaya, aquí la comida es realmente terrible.

Y contesta la otra:

—Sí, y además las raciones son tan pequeñas.»

Y la vida es un poco así, terrible pero siempre nos parece escasa.

Y claro, luego está el final, esa última escena, cuando Woody Allen dice lo siguiente:

«…y recordé aquel viejo chiste, aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: Doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina.

Y el doctor responde: ¿Pues por qué no lo mete en un manicomio?

Y el tipo le dice: Lo haría, pero necesito los huevos.

Pues, eso más o menos, es lo que pienso sobre las relaciones humanas, saben, son totalmente irracionales y locas y absurdas, pero supongo que continuamos manteniéndolas porque la mayoría necesitamos los huevos.»

*Tengo una polaroid (que hace unas fotografías horribles) a la que adoro. Luego engancho las imágenes en un cuaderno y anoto algo junto a ellas, casi nunca algo que tenga que ver con la imagen. Es algo así como un estrambótico diario de pensamiento libre. En ocasiones, incluso, escribo algo sobre una fotografía que todavía no he tomado, una imagen que aún no existe. En eso, supongo, consiste la escritura.

*En la última semana he pensado (al menos tres veces) en sentarme y escribir los primeros siete pensamientos que azotasen mi psique, cualesquiera que fuesen, por inanes o esperpénticos que pareciesen. Hete aquí mis tripas, queridos.