COSAS QUE HE APRENDIDO LEYENDO (EN LOS TRES ÚLTIMOS DÍAS)

1.Dijo Bertrand Russel que el problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas.

¿Se imaginan que todos estuviésemos llenos de dudas, como lo están los niños? ¿Se imaginan qué mundo maravilloso sería ese?

2.En los humanos, la composición química de las lágrimas de emoción es diferente de la de las lágrimas que se forman para limpiar o lubricar el ojo, por ejemplo, por contacto con un agente irritante. Se sabe que soltar esas sustancias puede ser beneficioso para quien llora, lo cual ayuda a explicar por qué tan a menudo la gente cree encontrarse mejor tras un buen llanto, y también, quizá la razón de la popularidad imperecedera de los dramones (El amigo, Sigrid Nunez).

Tras leer esto reafirmé mi convicción de jamás decirle a alguien «no llores», tenga cinco o setenta y ocho años. Cuando mis amados herederos se han descalabrado haciendo lo que corresponde a criaturas de su edad (escalar árboles o tirarse con un parapente imaginario desde el sofá del salón), jamás les pido que dejen de llorar. Les abrazo y si acaso lloro con ellos, para que se nos cure la herida y un poco el alma.

3.La frase que tenía anotada en mi “Cuaderno de frases” desde hacía mucho tiempo y que reza de la siguiente manera: «Miramos el mundo una vez, en la infancia. El resto es memoria», pertenece a la reciente Premio Nobel Louise Glück (a la cual no conocía hasta ahora) y cuyo nombre está anotado, al fin, junto a la frase de la autora.

4.Los forenses que analizaban los cadáveres que rescataban de gente que se tiraba al río Sena descubrieron que aquellos cuya razón para querer morir era el amor habían luchado por salir del agua, en cambio, aquellos cuya razón era la ruina económica se habían hundido como piedras.  

Y ello hace pensar que por amor uno lucha y se arrepiente hasta el final, el resto, probablemente carezca de importancia.

Podría prolongar esta lista, pero prefiero dejarles también algo de tiempo para que lean en otro lugar y para que lloren, si lo necesitan.