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EN UNA VENTANA

El otro día, en la firma de Estos peces sin ojos, una lectora me preguntó que de dónde salían las historias que escribo, dónde estaban.

Creo que le respondí algo así:

En un vagón de metro.

En alguien que mira una fotografía.

En alguien que evita mirar una fotografía.

En la mujer del quiosco que se queja siempre del tiempo (haga el tiempo que haga).

En un niño que dice que no quiere jugar.

En una madre que se sienta en el suelo y le dice al niño: ¿Jugamos?

En un hombre que mira el móvil en mitad de la calle y suspira.

En una mujer que no descuelga una llamada.

En una niña que mira a otra niña.

En un anciano que saluda desde la ventana.

En una ventana.

 

P.d. Sobre este tema hablé hace ya un tiempo en un post que titulé El germen del cuento.