AQUÍ, AHORA.

1.Tengo la sensación de que, en estos últimos meses, si uno no habla de la terrible pandemia sus palabras se convierten en un absurdo sinsentido.
A nuestras mentes les está costando entender que deben ir más allá. A los que escribimos (y supongo que al resto también) nos está resultado difícil sacudir la coraza vírica bajo la que hemos trabajado últimamente.
Pero aquí seguimos, queridas y queridos, y seguir significa dejar algo atrás (que no olvidar), seguir significa concentrarse en el camino que tenemos delante.

2. Llevo varias lecturas fallidas. No he conseguido terminar de leer los tres últimos libros que he comenzado. A veces ocurre: la mala suerte, la mala elección, la mala concentración. Entonces vuelvo a lo que siempre funciona. Regreso a García Márquez, a Alice Munro, a Raymond Carver, a Amélie Nothomb, a Cristina Fernández Cubas… y todo parece ponerse en orden. Y me resuelvo más benévola con esas lecturas que no me absorben, porque genios no hay tantos, aunque a veces nos cueste comprenderlo.

3.Algunas plantas son capaces de reconocer a sus congéneres (de la misma especie) y de ese modo les dan un trato preferente. Así que cuando están entre sus idénticos son menos competitivas con los recursos como puede ser el espacio para la raíz, que cuando están rodeados de plantas extrañas. Es realmente curioso, ¿no creen?
Creo que, de algún modo, pretenden decirnos algo…

4.Me fascina la nueva canción de Jarabe de Palo. Llevo tres días escuchandola en bucle. Cuando salió su primer mítico álbum (La flaca), yo tenía doce años.
«El tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes», dijo Aristóteles.
Y yo, sencillamente, no puedo creer que haya pasado de una canción a otra sin apenas darme cuenta.
P.d. La nueva canción de Pau Donés se titula “Eso que tú me das”.