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SOMBRAS

Decía Henry Barbusse que la sombra no existe; que lo que llamamos sombra es en realidad la luz que no vemos.
Y es en esa ausencia de luz donde debemos hurgar. Porque las sombras,a veces, nos iluminan tanto como propia luz.
¿Han leído en alguna ocasión alguno de los poemas de Raymond Carver?
Creo que su poesía habla exactamente de esa sombra, de esa realidad que no por no estar a la vista, perfectamente iluminada, deja de existir.
Hay quien menosprecia ese realismo pesimista con el que Carver escribe (yo es lo que más aprecio de su escritura), no me den versos de primaveras con mariposas de colores.

Apretamos los labios contra el borde esmaltado de las tazas 
e intuimos que esta grasa que flota 
en el café logrará que el corazón se nos pare cualquier día.

Y  en eso exactamente, en ese borde esmaltado con sabor a café, consiste la falta de luz de la que escribía Barbusse. Y podemos verlas entre nuestros dedos, o bajo el paraguas. Solo hace falta encontrarlas y esperar, como diría Carver, a que el corazón se nos pare cualquier día. Busquen sus sombras.