Artículo

AIRE DE DYLAN

No soy una gran seguidora de Dylan. Canturreo alguna canción suya cuando suena en la radio pero no conozco a fondo su trayectoria, más allá de lo habitual para una estrella de semejante brillo.

Tampoco tengo una opinión demasiado formada  respecto al Nobel de Literatura que recibió en 2016. Divertido, desde luego, fue.

Pero sí he visto el documental que firma Scorsese para Netflix, Rolling Thunder Revue: a Bob Dylan Story. Gira durante la cual Dylan, junto a otros artistas, ofreció 57 conciertos en Estado Unidos y Canadá con una caravana itinerante.

Mi mayor acercamiento a Dylan fue a través de Enrique Vila-Matas, cuando leí su novela Aire de Dylan.

Dijo el escritor sobre la obra que «Aire de Dylan es estar donde no se te espera». Y eso es precisamente lo que ocurría con el cantante en el documental, que siempre estaba donde no se le esperaba. Y después,  con el Nobel de 2016, ocurrió de nuevo: Dylan se posicionó donde no se le esperaba.

Si pueden, vean el (prescindible) documental de Scorsese y lean (la imprescindible) novela Aire de Dylan. Tanto una experiencia como la otra les guiará, seguramente, a un lugar que no esperan.

 

 

Imagen de cabecera de la plataforma digital Netflix.