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COSAS QUE…

1. Debo ser la única catalana ( y quizá por ello una mala catalana) que no se escandaliza porque la cantante del momento, una tal Rosalía, emplee un par de barbarismos en su nueva canción (como si fuese pionera también en eso).

2. Lo que más adoro de las vacaciones es la falta absoluta de horarios con los que manejar mis días. Lo que más detesto de las vacaciones es la falta absoluta de horarios con los que manejar mis días.

3. Que no, que el gazpacho envasado no es tan nocivo como parece, de verdad.

4. No es la primera vez que lo hago (lo hice con Crónica de una muerte anunciada y con La casa de Bernarda Alba): he terminado de leer, por segunda vez en 48 horas, Ácido sulfúrico de A. Nothomb. Y probablemente necesitaré una tercera vez para terminar de impregnarme de tamaña genialidad.

5. Me niego a hacer este verano otra lista de lecturas veraniegas; hay tantas y tan formidables que el mundo puede prescindir de la mía.

6. Desde que han aprendido a leer, no permito a ninguno de mis hijos quejarse de aburrimiento. Saben el camino hacia la estantería donde guardamos las píldoras antiaburrimiento. Y si el aburrimiento persiste, les felicito: es el momento idóneo para echarse a pensar, o a dormir, o a discutir.

7. Siempre pensé que los coches de color blanco eran cosa de viejos. Mi nuevo coche es blanco, puro blanco.

8. Empleo a menudo la palabra «viejo» con la acepción “persona de mayor edad”. Y no, no tiene un significado peyorativo.

9. Al menos una persona en el mundo leyó el artículo que publiqué en Culturamas sobre Milena Busquets y se aventuró a por la lectura que una servidora recomendaba. Y después, esa persona explicó en su blog que me había leído, y escribió que había disfrutado al descubrir a aquella autora de la que yo hablaba. Y me ha hecho feliz.

10. Lean, queridos, aunque sea poco. La humanidad necesita que los cerebros se estremezcan: es la única salida, el único sentido.